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Científicos Británicos Descubren Cómo el Ejercicio Intenso Distorisiona la Percepción del Tiempo
Un grupo de científicos británicos ha realizado un descubrimiento fascinante: el ejercicio intenso no solo afecta nuestro cuerpo físicamente, sino que también altera nuestra percepción del tiempo. Liderados por el profesor Andrew Mark Edwards de la Universidad Canterbury Christ Church y en colaboración con la Universidad de Radboud en los Países Bajos, el estudio se enfocó en cómo las personas experimentan el tiempo durante actividades físicas intensas.
El Experimento que Retó el Reloj
El estudio involucró a 33 adultos activos, quienes participaron en pruebas de ciclismo de 4 kilómetros en bicicletas estáticas. La tarea era simple pero reveladora: estimar intervalos de 30 segundos mientras estaban en reposo, durante el ciclismo en solitario y cuando competían contra avatares virtuales. Los resultados fueron sorprendentes. En reposo, los participantes tendían a subestimar el tiempo, percibiéndolo más corto de lo que realmente era. Sin embargo, durante el ejercicio, el reloj interno de las personas parecía desacelerar aproximadamente un 8-10% en comparación con el tiempo cronológico real.
Lo más intrigante fue que esta distorsión temporal persistió independientemente de si los participantes estaban compitiendo o simplemente pedaleando sin compañía virtual. Esto sugiere que no son los elementos externos, como la competición, los que alteran nuestra percepción, sino el propio acto físico de ejercitarse.
Un Efecto Cosmico del Ejercicio
Este fenómeno hace eco de la teoría de la relatividad de Einstein, en la cual una mayor consciencia física durante actividades de alta intensidad puede crear una especie de 'distorsión temporal' subjetiva. Los investigadores proponen que el incremento en la consciencia corporal y los estímulos sensoriales durante el ejercicio comprimen la percepción del tiempo cronológico, haciendo que el entrenamiento se sienta más largo de lo que realmente es.
Las implicaciones prácticas de estos hallazgos son significativas. Podrían influir en el diseño de programas de entrenamiento que incorporen distracciones o actividades agradables para contrarrestar la dilatación del tiempo, lo que potencialmente podría mejorar la adhesión a las rutinas de ejercicio. Sin embargo, el estudio también abre la puerta a nuevas preguntas: ¿Cómo la experiencia de un atleta puede modificar esta percepción del tiempo? ¿Y qué papel juegan realmente la intensidad, la duración y los estímulos externos?
Mientras tanto, los investigadores continúan explorando estas incertidumbres, aunque está claro que este descubrimiento tiene el potencial de transformar nuestras experiencias de entrenamiento. La ciencia del deporte acaba de volverse un poco más cósmica.
Escrito por Luz Esquivias
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